Por fin la tengo en mi casa. En
mi habitación. Casi casi, en mi cama.
Se ría divertida con la camisa
medio volada, robada por mis manos hábiles. Las suyas se lo toman con más
calma.
Me saca la camiseta. Y se sigue
riendo.
Hunde la cara en mi cuello y
puedo sentir su lengua rozando el lóbulo de mi oreja izquierda, siguiendo la
curva del hombro, caracoleando en mi brazo…entonces se detiene ahí abajo en mi
axila, la que me llevo depilando los dos meses que he andado tras ella. (La
otra también). Y de repente comienza a hacerme cosquillas con la punta, húmeda
y fuerte.
Me hace retorcerme y palmear el
aire tratando de agarrarla y cuando al fin cede la busco con los ojos cerrados
y la boca abierta.
La puerta se cierra. La de la entrada.
Será porque vivo en el primero,
pero juraría que sin levantarme de la cama llego a oírla irse calle arriba
silbando una aguda tonadilla.
(meencantaelsonidodeesarisa<3)
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